Opinión | La corrupción ya no está solo en el gobierno: está dentro de las empresas

México sigue en el último lugar de la OCDE en percepción de corrupción. Combatirla exige inteligencia, auditoría forense y algo que nos ha faltado: sensibilidad para ver las señales a tiempo.
Columna de opinión. Alfonso Ruelas es fundador de Tutor Negotia Group, firma de auditoría forense, y editor de Educación y Negocios.
Llevo más de 25 años en la auditoría y más de una década dedicado a la auditoría forense. He participado en cientos de revisiones y en más de cien investigaciones de alto perfil. Si algo he aprendido es esto: la corrupción no empieza con un gran desfalco. Empieza con una factura que nadie revisa, un proveedor que solo una persona conoce y un silencio que todos prefieren no romper.
Los números que no deberíamos normalizar
México obtuvo 27 de 100 puntos en el Índice de Percepción de la Corrupción 2025 de Transparencia Internacional. Ocupamos el lugar 141 de 180 países y el último de la OCDE. Estamos por debajo de Brasil (35) y muy lejos de Chile (63).
Según el INEGI, la corrupción en trámites y servicios públicos costó 17,707 millones de pesos en 2025, casi 49% más que en 2023. El 84.1% de los mexicanos la percibe como frecuente, y dos de cada tres personas que tuvieron contacto con la policía fueron víctimas de un acto de corrupción.
Pero esa es solo la parte que se mide. La que no se mide es la que más me preocupa.
Cómo llegó a las empresas
Durante años pensamos que la corrupción era un problema del gobierno. Hoy vive también dentro de las empresas, y muchas veces con su complicidad sin saberlo:
- Facturas sin operación real. Empresas que deducen servicios que nunca existieron y que, cuando llega la revisión del SAT, no pueden demostrar la materialidad.
- Proveedores fantasma creados por empleados de confianza para desviar recursos durante años.
- Sobornos disfrazados de gastos, comisiones o "asesorías" para ganar contratos o destrabar permisos.
- Lavado de dinero que se mezcla con operaciones legítimas, sobre todo en sectores con mucho efectivo.
La ACFE estima que las organizaciones pierden en promedio 5% de sus ingresos por fraude ocupacional, y que la corrupción aparece en 45% de los casos. Un fraude típico tarda 12 meses en descubrirse; en los estados financieros, el doble.
Cómo se combate: inteligencia, no solo control
La corrupción no se combate con más trámites ni con discursos. Se combate con inteligencia:
- Inteligencia de datos. Hoy podemos analizar el universo completo de facturas, pagos y movimientos bancarios, no una muestra. Los patrones aparecen cuando se mira todo.
- Auditoría forense. No para encontrar errores, sino para reconstruir qué pasó, quién lo hizo y cómo probarlo ante un juez, con cadena de custodia y evidencia que se sostenga.
- Investigación profesional. Entrevistas bien hechas, rastreo de flujos y verificación de terceros. La intuición sirve para empezar; la prueba es la que cierra un caso.
- Canales de denuncia que funcionen. El 43% de los fraudes se descubre por denuncias. Si tus empleados no tienen a quién decirle lo que ven, lo van a callar.
La sensibilidad que nos falta
El 84% de quienes cometen un fraude muestra al menos una señal de alerta: un estilo de vida que no corresponde a su sueldo, resistencia a compartir información o proveedores que solo ellos manejan. Las señales están ahí. Lo que falta es sensibilidad para verlas y valor para actuar.
Muchas empresas prefieren no investigar porque temen lo que van a encontrar o el escándalo. Es un error. La corrupción que no se atiende no desaparece: crece, se institucionaliza y termina costando mucho más.
Lo que le cuesta al país
Cada peso que se pierde en corrupción es un peso que no llega a una escuela, a un hospital o a una inversión productiva. Ahuyenta capital, encarece hacer negocios y castiga a las empresas que sí cumplen, que compiten en desventaja contra quien paga por ganar.
Soy un convencido del libre mercado, y por eso mismo creo que la corrupción es su peor enemigo. Un mercado donde gana el que soborna y no el que hace mejor las cosas no es un mercado libre: es un mercado capturado.
Mi propuesta
Que cada empresa mediana o grande en México tenga, como mínimo:
- una revisión forense preventiva al año;
- análisis de datos sobre el universo completo de sus operaciones;
- un canal de denuncia independiente;
- capacitación contra el fraude para su gente.
No es un gasto. Es el seguro más barato que una empresa puede contratar.
La corrupción no se va a acabar por decreto. Se va a acabar cuando sea más caro corromper que cumplir, y eso solo pasa cuando la detectamos, la probamos y la sancionamos. Ese es el trabajo de los auditores forenses. Y es, también, una responsabilidad de todos.
Preguntas frecuentes
¿Qué lugar ocupa México en corrupción?
Lugar 141 de 180 en el Índice de Percepción de la Corrupción 2025, con 27 de 100 puntos, y último de la OCDE.
¿Cuánto pierden las empresas por fraude?
En promedio 5% de sus ingresos, según la ACFE.
Fuentes
Publicado el 5 de octubre de 2026.



