Cómo integrar la prevención de lavado de dinero con la auditoría forense

Control interno, auditoría financiera, auditoría forense y actividades vulnerables ya no se pueden ver por separado. Bertha Macedo explica cómo integrarlas y lo ilustra con un caso real de 96 operaciones no reconocidas que causaron un daño de 2.55 millones de pesos.
Las operaciones de las empresas son cada vez más complejas y las exigencias regulatorias, mayores. La exposición a riesgos financieros, fiscales y legales ha obligado a la auditoría a evolucionar: de una función tradicional de revisión y verificación pasó a una de prevención, detección y fortalecimiento del control interno.
Bajo este enfoque, el control interno, la auditoría financiera, la auditoría forense y la supervisión del cumplimiento en materia de actividades vulnerables se integran en disciplinas complementarias. Juntas permiten evaluar la razonabilidad y la trazabilidad de la información financiera de una empresa de manera integral, identificar irregularidades y mitigar riesgos de operaciones que pudieran involucrar recursos de procedencia ilícita.
Tres disciplinas, un mismo objetivo
La auditoría financiera examina, con procedimientos sistemáticos y evidencia suficiente y adecuada, la información financiera de una organización. Evalúa su razonabilidad, integridad y consistencia, y en el análisis de las cifras contables considera la existencia, la materialidad y la trazabilidad de las operaciones, a partir de la efectividad del control interno.
La auditoría forense es una disciplina especializada que combina técnicas financieras, contables, documentales y de investigación para identificar hechos atípicos, inconsistencias, posibles esquemas de simulación, conflictos de interés, desviaciones patrimoniales, alteraciones documentales u otras conductas que pudieran constituir fraude o generar responsabilidades. Su valor no está solo en detectar la irregularidad, sino en reconstruir la operación con evidencia verificable y establecer su trazabilidad financiera y documental, de modo que sirva en procedimientos administrativos, fiscales, mercantiles o judiciales.
A estas dos se suma el enfoque de prevención de lavado de dinero. Las actividades vulnerables exigen mecanismos de identificación y conocimiento de clientes o usuarios, integración y conservación de expedientes, identificación del beneficiario controlador, presentación de avisos cuando corresponda y medidas para detectar y administrar las operaciones de mayor riesgo.
El control interno, la columna vertebral
El control interno es el proceso que verifica que las actividades se cumplan conforme a las políticas, procedimientos y funciones de la entidad. Previene desviaciones o fraudes en áreas específicas, corrige errores y permite evaluar las operaciones. En materia de prevención de lavado de dinero, cobra especial relevancia a la luz de las Recomendaciones 18 (criterio 18.1, inciso c) y 23 (criterio 23.1) del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI).
Para el auditor, conocer el control interno relevante es el punto de partida para diseñar procedimientos adecuados. Considero que el control es la columna vertebral de la entidad: protege sus recursos humanos, financieros y de infraestructura frente a los riesgos. Pero el control siempre debe ir acompañado de una herramienta que brinde indicadores para tomar medidas a tiempo y, cuando el riesgo no pueda prevenirse, de un plan de acción que mitigue su impacto.
Seguridad razonable no es garantía
En la auditoría de estados financieros, el objetivo es obtener una seguridad razonable de que los estados financieros en su conjunto están libres de desviación material, debida a fraude o error, y emitir un informe con nuestra opinión. Seguridad razonable es un alto grado de seguridad, pero no garantiza que una auditoría realizada conforme a las Normas Internacionales de Auditoría (NIA) detecte siempre una desviación material cuando existe. Las desviaciones se consideran materiales si, en lo individual o en conjunto, puede preverse razonablemente que influirán en las decisiones económicas de los usuarios de los estados financieros.
Las técnicas de la investigación forense
La investigación forense se apoya en técnicas especializadas para identificar irregularidades financieras y actividades fraudulentas. Entre ellas:
- Examen documental minucioso de los soportes de los registros, para detectar discrepancias y falsificaciones.
- Análisis de operaciones para identificar movimientos inusuales y sospechosos, evaluar los patrones financieros a lo largo del tiempo y detectar anomalías, incluido quién ordenó cada operación.
- Herramientas tecnológicas para recuperar datos eliminados u ocultos en dispositivos electrónicos.
- Análisis de domicilios y socios en actas constitutivas, para descubrir vínculos entre personas y organizaciones que revelen posibles acuerdos indebidos.
La teoría del caso
La teoría del caso es la metodología por excelencia para construir, recolectar, depurar y exponer los hechos investigados. Aporta los elementos de juicio necesarios para resolver el conflicto jurídico. Debe explicar de forma rigurosa y consistente la mayor cantidad de hechos: es la narración lógica y persuasiva de lo ocurrido. Cuando está construida, el equipo investigador tiene una organización general del asunto y una ruta clara de acción.
Vicente René Encalada Encarnación, en su investigación sobre auditoría forense, riesgo, fraude y materialidad, plantea que los auditores forenses necesitan una metodología que relacione la parte técnica con las normas financieras, de auditoría y de cumplimiento, y que les permita, si es el caso, acompañar a la Fiscalía con pruebas que respalden los hechos. Para ello propone una metodología cíclica: se evalúan el control interno, las incorrecciones materiales, los saldos contables, los riesgos de fraude y la materialidad, con apoyo en contratos, facturas, estados de cuenta, conciliaciones, movimientos bancarios, nóminas, comisiones, honorarios jurídicos y gastos financieros, entre otros. Después el auditor regresa al punto de partida, pero ya con resultados creíbles y razonables para exponer los hallazgos ante las partes interesadas, revisados y valorados conforme a las normas de auditoría.
Materialidad: fiscal y en prevención de lavado de dinero
Materialidad significa contar con prueba suficiente y relevante de que una operación existió, tuvo sustancia económica y se realizó efectivamente, más allá de una factura, un contrato, una transferencia o un registro contable. Tiene una finalidad distinta en lo fiscal y en la prevención de lavado de dinero, pero en la práctica ambas se concatenan.
En lo fiscal, la materialidad busca acreditar que una operación registrada y con efectos fiscales ocurrió de verdad. No basta con la póliza, la balanza, la transferencia, el CFDI o el contrato: debe haber evidencia de qué se contrató, quién lo realizó, cuándo, dónde, cómo se ejecutó y qué recibió la empresa. Un expediente integrado puede contener:
- Contrato y cotizaciones; orden de compra o de servicio.
- CFDI y comprobante de pago.
- Estimaciones, generadores, bitácoras, fotografías y reportes de supervisión.
- Correos, entregables y actas de recepción.
- Evidencia del personal, la maquinaria o los materiales utilizados, y de que el proveedor tenía capacidad para ejecutar la operación.
Esto es especialmente relevante frente a las facultades de comprobación de la autoridad y en operaciones cuestionadas como inexistentes o simuladas, en particular en el contexto del artículo 69-B del Código Fiscal de la Federación. La auditoría debe demostrar la existencia real, la sustancia económica, la capacidad del proveedor, la ejecución, la evidencia documental y la trazabilidad del pago.
En prevención de lavado de dinero, además de verificar si la persona realiza una actividad vulnerable, no basta comprobar que la operación existió. También hay que documentar quién intervino y cuál es la lógica de la operación: conocer al cliente y su riesgo, identificar al beneficiario controlador, analizar su perfil y su comportamiento y, sobre todo, la trazabilidad de los recursos, además del cumplimiento en identificación, integración de expedientes, avisos y restricciones al uso de efectivo. Con estos elementos se puede reconstruir documental y financieramente todo el recorrido de la operación.
Caso práctico: 96 operaciones no reconocidas
Para ilustrar cómo interactúan la auditoría financiera, la forense y el enfoque de actividades vulnerables, presento un caso real con datos anonimizados.
Se analizaron 96 operaciones no reconocidas por la administración de la empresa ABC, S.A. de C.V., realizadas entre 2022 y 2025 hacia una cuenta de un tercero en una institución de banca múltiple, desde dos cuentas bancarias de la empresa. El resultado: esas operaciones no contaban con materialidad.
Hallazgos
- Las operaciones no se reflejaban en el auxiliar de bancos del sistema contable. Los saldos iniciales y finales coincidían con los estados de cuenta, pero el número de movimientos de los meses afectados no.
- No se encontraron pólizas de diario, de ingresos ni de egresos que soportaran los pagos a la cuenta del tercero, por lo que no había trazabilidad de las operaciones.
- Al revisar las pólizas "C" del sistema contable se encontró que, a través de ellas, se compensaban las operaciones.
- Al aplicar esas pólizas "C", las operaciones desaparecían del auxiliar de bancos. Por lo tanto, la información financiera no era razonablemente coherente ni correcta.
El examen confirmó movimientos financieros no autorizados que generaron un perjuicio económico estimado en $2,550,000.00 pesos, además de fallas en los controles internos y una posible manipulación del sistema de pagos y de los registros contables. También se identificaron coincidencias de domicilio entre diversas personas físicas y morales.
| No. | Operaciones sospechosas identificadas | Cuenta 010xxxx | Cuenta 0107xxx | Total acumulado |
|---|---|---|---|---|
| 01 | Santiago X. X., cuenta bancaria 137xxxxxxx | 2,450,000.00 | 100,000.00 | 2,550,000.00 |
| Total consolidado | 2,450,000.00 | 100,000.00 | 2,550,000.00 |
El daño se determinó aplicando inspección, recálculo, procedimientos analíticos e indagación sobre la documentación entregada por la administración: estados de cuenta bancarios, auxiliares del sistema contable, pólizas "C" y flujos de caja.
Conclusiones
Integrar estas tres materias permite una visión preventiva e integral. La auditoría financiera analiza la razonabilidad y el soporte económico de las operaciones; la auditoría forense profundiza en las transacciones con alertas de fraude o irregularidad; y el enfoque de prevención de lavado de dinero evalúa los riesgos de las operaciones inusuales asociados con clientes, proveedores, beneficiarios controladores, origen y destino de los recursos y características de las operaciones.
Así, la materialidad, la trazabilidad documental, la debida diligencia, la segregación de funciones y la evidencia de autorización se vuelven elementos esenciales de un modelo integral de auditoría y cumplimiento. Una operación no debe analizarse solo por la existencia de una factura o de un registro contable: hay que comprobar la congruencia entre el contrato, la prestación efectiva del servicio o la entrega del bien, la documentación soporte, el comprobante fiscal, el flujo financiero, las autorizaciones y la identidad de quienes participan o se benefician de la operación.
Referencias
- Encalada-Encarnación, V. R. (2023). Auditoría forense: riesgo de auditoría, fraude y materialidad. Suma de Negocios, 14(31), 122-135. https://doi.org/10.14349/sumneg/2023.V14.N31.A4
- Grupo de Acción Financiera Internacional (2025). Estándares internacionales sobre la lucha contra el lavado de activos, el financiamiento del terrorismo y el financiamiento de la proliferación de armas de destrucción masiva. Actualización a diciembre de 2024. Traducción de GAFILAT.
Publicado el 12 de octubre de 2026.



