Nearshoring en México: por qué la educación superior y el dominio del inglés son claves para aprovechar la oportunidad

El nearshoring ofrece a México más que inversión extranjera. Para convertirla en empleos de calidad, productividad e innovación, el país necesita fortalecer su capital humano: educación superior pertinente, formación técnica y dominio del inglés.
México no necesita solamente más inversión extranjera: necesita aprender a capturar su valor
Durante los últimos años, el nearshoring se ha convertido en uno de los conceptos centrales para explicar las oportunidades económicas de México. La reorganización de las cadenas de suministro, las tensiones geopolíticas y el interés de las empresas por acercar sus operaciones a los mercados de consumo de América del Norte han colocado al país en una posición estratégica.
México cuenta con ventajas importantes: su proximidad geográfica con Estados Unidos, su integración comercial mediante el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), su experiencia manufacturera y su participación en sectores como el automotriz, electrónico y aeroespacial. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha señalado que esta coyuntura puede permitir al país incorporarse a más eslabones de las cadenas globales de valor. No obstante, aprovechar plenamente esa oportunidad exige resolver obstáculos estructurales, entre ellos la baja productividad y las desigualdades regionales.
La pregunta, por tanto, no debería ser solamente cuánta inversión extranjera puede atraer México, sino qué capacidades necesita desarrollar para obtener mayores beneficios de ella.
Una planta de manufactura puede generar empleos y exportaciones, pero el impacto económico será distinto si el país también desarrolla proveedores nacionales, ingenieros, especialistas en logística, profesionales de comercio internacional, expertos en tecnología y directivos capaces de participar en las decisiones estratégicas de las empresas. La diferencia está en pasar de ofrecer principalmente ubicación y costos competitivos a ofrecer también conocimiento, innovación y talento especializado.
La educación superior como ventaja competitiva
La educación no debe entenderse únicamente como un mecanismo para mejorar las oportunidades individuales de empleo. También constituye una herramienta para elevar la competitividad de una economía.
En el contexto del nearshoring, las universidades y las instituciones de educación superior pueden desempeñar un papel decisivo al preparar profesionales para las necesidades reales de las empresas que operan en mercados internacionales. Esto implica fortalecer disciplinas como ingeniería, tecnologías de la información, análisis de datos, logística, administración de cadenas de suministro, comercio internacional y gestión de proyectos.
Sin embargo, ampliar la matrícula universitaria no es suficiente. También importa la pertinencia de los programas académicos, su actualización y su vinculación con el sector productivo. La OCDE ha advertido que México necesita alinear mejor la formación de sus egresados con las necesidades cambiantes del mercado laboral, especialmente ante la transformación tecnológica y las oportunidades relacionadas con el nearshoring.
El objetivo no consiste en convertir a las universidades en simples centros de capacitación empresarial, sino en fortalecer su capacidad para formar profesionales con conocimientos técnicos, pensamiento crítico, habilidades de comunicación y capacidad de adaptación.
El inglés: una herramienta económica, no solamente académica
Existe otro factor que puede incidir positivamente en los resultados del nearshoring: el dominio del idioma inglés.
La cercanía de México con Estados Unidos facilita el comercio y la instalación de operaciones productivas, pero la proximidad geográfica no elimina las barreras de comunicación. En muchas empresas internacionales, el inglés es una herramienta de trabajo para coordinar equipos, negociar contratos, interpretar documentación técnica, participar en reuniones, atender clientes y colaborar con proveedores de distintos países.
Un profesional que combina conocimientos especializados con capacidad para comunicarse en inglés puede tener mayores posibilidades de acceder a determinadas posiciones, participar en proyectos internacionales y relacionarse directamente con áreas de la organización ubicadas en otros mercados. Para las empresas, contar con equipos bilingües puede facilitar la coordinación operativa y la transferencia de conocimientos entre sus distintas unidades.
El inglés, por supuesto, no garantiza por sí solo un mejor empleo ni sustituye las competencias técnicas. Su valor depende del sector, el puesto y las responsabilidades profesionales. No obstante, cuando se combina con una formación sólida, puede ampliar las oportunidades de desarrollo laboral y fortalecer la capacidad de las empresas mexicanas para integrarse en operaciones internacionales.
Una agenda compartida entre gobierno, universidades y empresas
Convertir el nearshoring en una oportunidad de desarrollo requiere una agenda de largo plazo. El gobierno puede facilitar la coordinación entre educación, política industrial y promoción de inversiones; las universidades pueden actualizar sus programas y fortalecer la formación técnica y lingüística; y las empresas pueden compartir información sobre sus necesidades de talento, ofrecer prácticas profesionales y participar en proyectos de capacitación.
El capital humano, además, no sustituye otras condiciones indispensables para competir. La disponibilidad de energía, agua e infraestructura, la seguridad, la certidumbre jurídica y la eficiencia logística también influyen en las decisiones de inversión. La educación debe entenderse como parte de una estrategia integral, no como una solución aislada a todos los desafíos del país.
El verdadero reto del nearshoring
México tiene la posibilidad de aprovechar la reorganización de las cadenas productivas para fortalecer su economía y mejorar las oportunidades de sus trabajadores. Pero ese resultado no será automático: dependerá de las capacidades que el país construya para responder a las exigencias de una economía cada vez más tecnológica e internacionalizada.
La educación superior puede contribuir a formar profesionales capaces de innovar, administrar operaciones complejas y participar en las decisiones estratégicas de las empresas. El dominio del inglés puede facilitar su comunicación con socios, clientes y contrapartes internacionales. Ambos factores, articulados con la formación técnica y las necesidades productivas, pueden ayudar a que una mayor proporción del valor generado por las inversiones permanezca en México.
En última instancia, el éxito del nearshoring no debería medirse únicamente por las empresas que llegan, sino también por lo que México aprende, produce y desarrolla gracias a ellas.
Atraer inversión es una oportunidad. Desarrollar el talento necesario para convertirla en productividad, innovación y prosperidad compartida es una estrategia de país.
Referencias de consulta
- Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). (2024). OECD Economic Surveys: Mexico 2024.
- Secretaría de Educación Pública (SEP). (2024). El país prepara al talento mexicano requerido por el nearshoring y el mundo interconectado.
- Banco de México. (2025). Rangel, E., Esteban Aguirre, M. y Llamosas-Rosas, I. Early Effects of Nearshoring in the Manufacturing Labor Market in Mexico. Documento de Investigación 2025-16.
Publicado el 19 de octubre de 2026.



