Opinión | Brasil vota por un cambio: lo que el mercado lee en las urnas

El avance de Flávio Bolsonaro sobre Lula es también una señal económica. Gane quien gane, Brasil necesita disciplina fiscal, reglas claras para invertir y apertura comercial. Y México debe tomar nota.
Brasil votó este domingo y, con buena parte del conteo avanzado, el mensaje de las urnas es claro aunque el resultado todavía no sea definitivo: una porción muy grande del electorado quiere un cambio de rumbo. Flávio Bolsonaro llega adelante a un probable balotaje frente a Lula, en contra de lo que anticipaban las encuestas. Como alguien que ve la economía desde la óptica del mercado, sin rodeos, creo que esto dice mucho más de lo que parece.
El voto también es una señal económica
Los ciudadanos no votan por indicadores, pero sí por lo que sienten en el bolsillo: el costo de la vida, la inseguridad, la falta de oportunidades. Cuando un gobierno apuesta por un Estado cada vez más grande, más gasto y más intervención, la cuenta tarde o temprano llega en forma de inflación, impuestos o deuda. Lo que estamos viendo en Brasil es, en buena medida, un electorado que le pasa esa factura al modelo estatista.
Lo que necesita Brasil, gane quien gane
Mi postura es abiertamente capitalista y no la escondo: la prosperidad la generan las empresas, la inversión privada y la libertad económica, no el gasto público. Sea cual sea el resultado del 25 de octubre, Brasil necesita tres cosas:
- Disciplina fiscal. Gastar lo que se tiene, no lo que se promete. Los mercados castigan sin piedad a los gobiernos que pierden el control de sus finanzas.
- Reglas claras para invertir. El capital es cobarde: se va a donde lo tratan bien. Seguridad jurídica, menos trámites y respeto a los contratos valen más que cualquier programa de subsidios.
- Apertura comercial. Brasil es una potencia agrícola, minera e industrial. Integrarse más al mundo, y no menos, es la forma de convertir ese potencial en empleo y salarios.
Por qué le importa a México
Brasil es la economía más grande de América Latina y nuestro principal competidor por el capital que llega a la región. Si gira hacia un modelo más abierto y amigable con la inversión, la competencia por atraer empresas, fábricas y fondos se va a intensificar. México no puede dormirse en la ventaja que hoy le da el nearshoring: tiene que ofrecer certidumbre, Estado de derecho y costos competitivos, o el capital buscará otro destino.
Las elecciones se ganan con votos, pero los países se sacan adelante con inversión. Ojalá quien gobierne Brasil entienda que el camino es ese: más mercado, menos Estado y reglas que den confianza.
Los resultados citados son preliminares. Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad de su autor.
Publicado el 4 de octubre de 2026.



